Hoy me siento triste… de nuevo y no es por las razones habituales dígase soledad, problemas personales etc.
Ayer camino al trabajo desde el transporte colectivo –entiéndase microbus- inesperadamente vi a un viejo, viejísimo amigo de la primaria de nombre Ezequiel.
El era un niño muy alegre, gordito y pecoso, le conocí cuando iba en segundo de primaria y a la salida de la escuela nos íbamos a las maquinitas a jugar. Nos separamos cuando terminamos la primaria.
Cuando le vi me invadió un sentimiento de tristeza enorme, verle drogado, muy pero muy flaco, todo mugroso y harapiento, muy muy demacrado, pidiendo dinero a la gente que pasaba, no se un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Aparte de que no me gusto la forma en la que lo volvía ver, me puse a pensar en lo afortunados que fuimos mis hermanos y yo. Carecimos de muchas cosas, mi madre se esforzaba muchísimo por sacarnos adelante, desde pequeños anduvimos en la calle, y cuando yo tenia seis años y mi hermano ocho íbamos de casa en casa pidiendo periódico viejo para venderlo y así ayudar un poco a mi madre, la verdad la pasamos mal económicamente, aun así mi madre supo educarnos bien, por que ninguno de nosotros cayo en vicios ni cosas de esas cuando ella faltó.
Ezequiel, tenia a sus padres, era de esos niños que siempre llevaban un billete a la escuela, se le veía feliz de niño, no se que le pudo haber pasado para llegar a esos extremos, lo pienso y le doy gracias a dios y a mi madre que nos dio las bases para poder afrontar las cosas que nos pasan y no caer en vicios tan dañinos.
Me siento triste, por razones diferentes pero al final triste…
PD. Tuve que cambiar el theme del blog por que el anterior ya no aguantó U.U
*te abrazo de tako takito*
ResponderEliminarCuando las cosas cuestan uno tiende a valorarlas mas, mientras que cuando las cosas vienen facilmente a uno, los seres humanos no somos capaces de darles el valor que se merecen... ironico no??
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