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| Faroles que se ponian en las puertas |
Cuando era niño, diciembre era un mes muy hermoso, veía, como decoraban las casas con motivos navideños, luces y no faltaba un farol en cada puerta, coronas, botas etc, etc..
Me gusta mucho ese frío que hace los olores como el del tradicional ponche o el aroma de los pinos de navidad, todo en conjunto me hacen sentir bien.
Fuera de la nostalgia que me provoca el hecho de que ya no convivo con mi familia y que estos días ya no son para nada lo mismo, me gusta el ambiente que se genera en las calles, puedo disfrutar una caminata por la calle simplemente observando.
Ayer, rumbo al trabajo, escuche un par de canciones que hace mucho no escuchaba, son de esas canciones que se ponen siempre por estas fechas pero no se por que extraña razón yo no las había escuchado en años, son de esas canciones que inmediatamente me transportan a esos años de mi infancia, no importa lo que me esté pasando en ese momento, no importa mi estado de animo ni el lugar donde me encuentre, esas canciones siempre logran sacarme una lagrima, y no por que me pongan triste, simplemente por que me hacen sentirme feliz.
Si combinamos todo lo anterior calle, adornos, frío, olores, canciones, tendremos como resultado una rato fantástico para mi.
Ya me dieron ganas de salir a caminar :D

Yo recuerdo cuando era niño que mis padres me llevaban a las posadas, las piñatas, y los dulces.
ResponderEliminarahora todo es muy diferente, quedan los bonitos recuerdos.
Qué linda vivencia. A mí también la Navidad me provoca una mezcla de nostalgia y felicidad. Y todos esos sonidos y olores me transportan igualmente a mis años infantiles. Recuerdo que esperaba con ansia la Navidad porque eso significaba también dos semanas de vacaciones, jeje. Y luego estaban las travesuras inocentes que hacíamos. Por acá existe la costumbre de dejar comida para los camellos de los Reyes Magos la noche anterior al 6 de enero. Pues una vez a mí y a mis amigos se nos ocurrió ir al campo a buscar hierba, toda la que pudimos,... y eso fue un muuuuucha, jeje. Y no se nos ocurrió otra cosa que esparcir la hierba delante de las casas y por toda la calle. Imagínate cómo amaneció la calle por la mañana toda cubierta de hierba, jajaja, y nosotros extrañados preguntándonos por qué los camellos no se la habían comido ~:-[ , jajaja. Besos y un fuerte abrazo, Dany.
ResponderEliminarTenés suerte! No concibo un día frío en Navidad. Mucho menos nieve y tampoco los adornos navideños que se refieran al tema.
ResponderEliminarPor esta parte del mundo, estamos en verano y aunque seguimos festejando las fiestas al mejor estilo europeo, tenemos que vivenciarlas con las realidades que nos toca vivir.
Claro que las vivencias con frío o con calor, son difíciles de olvidar, especialmente los aromas y otros recuerdos de tiempos felices ya idos.
Besos!
Suena bonito la manera en la que describes el ambiente navideño, en lo personal, relaciono únicamente por costumbre la nieve con la navidad, pues en mi país (El Salvador) no nieva, y probablemente nunca nevará. ¡Muy linda entrada!
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