Las cosas sucedieron tan naturales que no reparé en ellas
hasta que ya iba de camino a un parque de diversiones bastante grande aquí en
la ciudad de México, resulta muy curioso como la mayor parte del tiempo evito a
mi familia fuera de mis hermanos, pero en esta ocasión iba con tíos y primos
todos en manada.
Hacía tiempo que no me subía a los juegos “peligrosos”
variedades de montañas rusas, pero con la presión de los primos, ahí estaba yo
aguantando las vueltas, las subidas y bajadas, en algún momento creí que vomitaría
pero afortunadamente todo se quedó en su sitio.
Después de un rato de vueltas, bromas, nos dio hambre y
fuimos a un establecimiento, nos sentamos a comer, de alguna forma sentí que me
miraban, era extraña la sensación pero al mirar a los lados no veía a nadie
conocido ¿o sí?... de pronto miré al chico que me veía, me resultaba
extrañamente familiar pero no atinaba a dar quien era, hasta que de pronto caí
en la cuenta de quién era, Ricardo, un amigo que conocí hace años y que esporádicamente
encuentro por ahí o nos hablamos vía Facebook, iba acompañado por dos amigos y
me miraba desde su mesa, al poco rato se acercó a saludarme.
Después, no sé cómo, se me pegó como chicle, abandonando a
sus amigos y haciéndome platica, muy amena eso sí. Ricardo es un tipo, ni tan
alto ni tan chaparro, cabello quebrado, delgado, una barbita de tres días y
unos ojos café claro, más o menos somos de la misma edad, siempre lo niega pero
yo sé que él se sabe guapo y aprovecha todas esas cualidades físicas a su favor,
lo conocí en internet y casualmente nos encontramos más o menos cerca, no niego
que al principio empezamos coqueteando un poco pero nunca se concretó nada y al
final quedamos como amigos, en nuestras platicas a lo largo de los años me he
dado cuenta que es muy “ojo alegre” (no esperaba otra cosa conociéndolo donde
lo conocí) pero resulta extrañamente encantador, es guapo y tiene carisma,
atrapa pues.
Esa tarde me la pase muy bien, al final éramos solo él y yo,
mis primos se resignaron a dejarme en su compañía y sus amigos hicieron lo
propio, anécdotas, pensamientos, es un tipo atrapante lo dije ya, me sentía intimidado
como siempre me pasa pero no sé, parece que él no dejaba que yo me achicara, al
final del día ya casi para irnos cada quien por su lado me mira muy serio y me
dice:
-Sabes qué? No pensaba encontrarte aquí y pues…
No soy tonto, dentro de mi sabía lo que venía pero lo que
paso fue más de lo que esperaba:
-me gustas, he querido decírtelo desde hace tiempo pero, me sentía
un poco inseguro, ya sé que no eres de andar en el ambiente y no sé, esa
timidez que siempre tienes me gusta.
Se me acerca peligrosamente y me planta un beso en la boca,
ahí con toda la gente alrededor!!! Con mi familia que no sabe que soy gay
peligrosamente cerca!!!, el beso duró unos pocos segundos porque inmediatamente
me quité pensando todo aquello. Obviamente le señalé que mi familia no sabía
nada y que pues lo habláramos en otro lado, le dije a mis tíos que me regresaría
a casa con él y el hizo lo mismo con sus amigos, en vez de eso nos fuimos a
hablar a un parque que estaba cerca…


Y luego?? Que paso? Cuenta, cuenta!
ResponderEliminarmuero de celos jajaja, le voy a hacer vudu!
ResponderEliminarbueno no! ajaja que bonito mi niño
luego que paso, cuenta
♥.♥ Oh, qué bonito. Vaya regalo, jeje. Me siento feliz leyendo historias así, jeje. Bueno, pues les deseo todo lo mejor,... sea lo que sea. Besos y un fuerte abrazo, Rajesh. :-)
ResponderEliminar
ResponderEliminarHey!
Cuenta!!!! Me dejaste con el suspenso.
en el parque? /0\ entre los arbustos? /0\
ResponderEliminar