Hoy es uno de esos días de soledad, de esos días en que no tengo animo de hacer nada y entre menos hago mas mal me siento, en momentos como este soy el mas torpe del mundo, el mas flojo, el mas inútil, el mas feo, el mas miserable ser que hay.
Ya no me pasa tan seguido, pues a diferencia de hace un año por ejemplo, mi vida se ha estabilizado un poco, sigo con mal de amores, no lo puedo dejar ir, y a pesar de que ya no lo busco físicamente siempre esta presente en mi pensamiento.
Es tan difícil para alguien tan emocional como yo desprenderse de los sentimientos, disimulo muy bien claro, pero en la soledad de mi cuarto me gana, hace mucho tiempo que no lloro a pesar de que a veces siento ganas pero ya no quiero llorar, siento que ya he llorado mucho –y vaya que ha sido mucho-
Hace poco conocí a un chico de lo mas alegre y extrovertido, irradiaba luz por donde se le viera, al principio me cayo mal, tal vez le tenia envidia a su habilidad para expresarse y para socializar, pero poco a poco fue ganándome, me gusta su alegría y su espontaneidad, pero en mi cabecita pensaba en su formula, me preguntaba como lo hacia y mas de una vez me vino a la mente que él tuvo una vida fácil, no tenia mas preocupación que estudiar y ya.
Un día tuve la oportunidad de enterarme de su historia, de su verdadera historia y se me hizo un nudo en la garganta, una vez le oí decir que nosotros no tenemos el control de las cosas que nos pasan, pero si de la actitud que tomamos ante esas cosas.
El chico en cuestión se llama Danny como yo, es mucho mas joven que yo y me ha golpeado de una manera tan brutal que estos días solo pienso en esas palabras.
Nunca he cruzado palabra con el y tal vez nunca lo haré, pero él sin saber me esta moviendo el piso y me hace preguntarme: que rayos estas haciendo?





