martes, 26 de noviembre de 2013

Nadie sabe lo que tiene...

Creo que todos hemos oído alguna vez ese dicho, he podido comprobar por mi mismo que esta simple frase tiene mucho de verdad.

Creo que en las relaciones amorosas es en donde se puede ver más claramente.

En mi vida he tenido solo dos relaciones amorosas, puedo decir que de larga duración, una de once años y la otra de tres, ambas fueron muy diferentes entre sí pero hay dos cosas que tienen en común: la primera es que yo los amé profundamente, la segunda es la manera en cómo me sentí al momento de terminarlo todo.

En ambas decidí terminar porque me cansé de ser “maltratado” y es que tal vez mi mayor error fue quererlos sin condición, ciegamente, sin cuestionar, sin exigir, no sé si será un patrón recurrente pero hoy creo que cuando amas de esa manera en exceso incondicional, corres el riesgo de que se aprovechen de ti.

Pero bueno este post no se trata de lo que viví con ellos, más bien se trata de lo que viví después que decidí terminar con ellos.

Con L fue complicado, once años no se olvidan fácilmente menos aun habiendo vivido esos once años con él en la misma casa, pero el mal se estuvo gestando por mucho tiempo, él sabía que me tenia seguro y creyó que siempre aguantaría sus desplantes, sus groserías pero se equivocó, cuando terminé con él, en primer lugar reaccionó violentamente, pero al poco tiempo se dio cuenta de que ya no aguantaría mas y fue aquí donde empezó a rogarme, fueron muchas horas de largas platicas, él en todo momento tratando de convencerme de que no me fuera, de que cambiaria y bla, bla bla, yo estuve al borde de perdonarlo, pero ya estaba yo muy dañado, muy dolido, así que lo dejé, tuve que alejarme de él por un año sin ningún tipo de contacto para poder sanar.

Con G fue parecido, llegó un punto en el que él me mentía, me dejaba esperándole para no aparecer, me evitaba y pues más rápido que con L terminé por hartarme, así que hice lo que tenía que hacer y terminé con el…(H tuvo mucho que ver en esto también) la misma historia, su comportamiento fue otro, empezó a insistirme de que no lo dejara, que cambiaria y bla, bla, bla, esto pasó hace más o menos tres años y aun de vez en cuando sigue insistiéndome.

Puedo entender que cosas como estas pasan muy a menudo, lo que no entiendo es por que sucede así, cuando anduve con ellos hubiera dado lo que fuera por que se comportaran como lo hicieron cuando termine con ellos, sin embargo lo hicieron ya demasiado tarde, y de verdad (y no es porque lo diga yo) pero yo me conformaba solo con un poco de atención y cariño, soy muy cursi pero sé respetar el espacio de los demás.

Y bueno ahora que ya han pasado varios años y con la poca o mucha experiencia que he tenido (también con H) siento que es el hecho de haber sido tan incondicional (producto de mi baja autoestima seguramente)

Y bueno el hecho es ese, en verdad nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido y créanme he estado del otro lado también y duele, duele demasiado no haber podido mantener lo que una vez tuvimos, en mi caso una bonita amistad y duele el saber que ya no hay vuelta atrás y que por más que te arrepientas y pidas perdón, si el daño es muy profundo ya nada volverá a ser lo mismo de nuevo. Creo que a todos nos pasa en mayor o menor medida.

Este ultimo capitulo de mi vida no lo he contado por aquí y es que realmente me avergüenza la clase de persona que puedo llegar a ser y del daño que puedo llegar a provocar, sé que no soy un santo tal vez algún día…


 Últimamente me ha dado por escribir mas, y es que ando arrastrando algunas cosillas, o tal vez sea las próximas festividades que quiera o no siempre me ponen algo melancólico he estado más reflexivo de lo normal y bueno he ahí lo que ocupó mi mente ayer por la noche.


7 comentarios:

  1. Es lamentable saber que cuando todo ha terminado, recién se dan cuenta del erro cometido, pero uno tiene que continuar, seguir para adelante. waaaa.

    Un fuerte abrazo!

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    1. así es, es triste pensar en ello, y por supuesto es obligatorio seguir adelante aunque a veces no sea tarea sencilla.

      salu2

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    2. De hecho que no la es... estoy atravesando por algo similar

      Un fuerte abrazo!

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  2. Respuestas
    1. jajajaja si pancho, a veces creo que somos iguales o peores que las mujeres jejeje

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  3. Por acá hay un refrán que dice que "la confianza da asco", y se refiere a que hay personas que, basándose en la confianza y el cariño que les tienen otras personas, cruzan la línea del respeto sin darse cuenta que esas personas que les quieren tanto también tienen dignidad. O, como bien dices, "corres el riesgo de que se aprovechen de ti". Y por eso nos sentimos muy doloridos cuando nos tratan de esa manera. Comprendo perfectamente tu actitud, Dany, cualquiera en tu situación hubiera hecho lo mismo. Pero creo que aunque eso pasa, y con mucha frecuencia,... incluso a mí me ha pasado, jeje, y el aprender de los errores nos hace más desconfiados, nunca deberíamos perder la actitud positiva frente amor. Al fin y al cabo, para eso estamos en el mundo, para amar y ser amados. Y Cupido no siempre se equivoca..., jeje. Muchos besos, Dany, y un fuerte abrazo, guapetón.

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    1. venga el amor pues :) (cuando quiera llegar)

      tienes razón, hoy me he hecho muy, muuuuuy desconfiado :(

      un besote para ti Roberto :D

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