Ciertamente, escribo mucho actualmente, por que me pasa mucho, por que siento mucho, por que quiero expresar mucho, por que quiero desahogarme.
Cuando me siento bien no me da por escribir, quizás por la estabilidad que en esos momentos siento, además este blog nació como método de desahogo.
Desde que se destapó – o mas bien destapé- la cloaca el jueves pasado, estos días me había sentido mas o menos bien, pensando pero no demasiado, con una sensación molesta entre el pecho y el estomago cada vez que recordaba pero nada mas.
Ayer tuve otra discusión con J y pasó lo que tenia que pasar, me dijo las cosas como en realidad son, me dijo las cosas como ya las sabía yo pero que no quería aceptar, me dijo la verdad –como dicen por aquí- a rompe madres.
Saber que lugar ocupaba en su vida siempre tuvo una importancia para mi y a lo largo de estos mas de dos años fue de total incertidumbre, por supuesto que yo lo imaginaba, pero en parte mi negación y en parte su encanto para conmigo, hacían que volviera a colocarme la venda en los ojos.
Ayer mientras J me decía todo, yo sentía como una daga atravesándome y cada que decía algo y yo atinaba a corroborarlo, se me clavaba mas y mas, al final acepte que lo que me decía era verdad, no por el simple hecho de creerle si no que analizaba mi realidad y todo encajaba perfectamente.
Ahora me ha pasado lo que denomino como segundo impacto, un impacto aun mas doloroso que el primero por que ahora si acepto la realidad, y duele, no había derramado lagrimas y ahora no puedo contenerlas.
En momentos como estos siento tanto no endurecer mi corazón, maldigo mi forma de ser y siento deseos de no ser tan sentimental, maldigo mi timidez, esa que no me permite tener amigos, maldigo mi falta de carácter para afrontar los problemas con dignidad, maldigo mi pasividad y mi falta de autoestima.
Hoy es el peor día, no puedo dormir, no puedo pensar, no puedo hacer nada, no encuentro con que distraerme, no encuentro actividad alguna que me mantenga ocupado. Solo me queda desahogarme aquí.
Maldita la hora en que rompí las reglas y maldita lo hora en la que creí que podía con ello.

¿Endurecer tu corazón? ¡eso jamás! se vale lamentarse y arrepentirse, incluso se vale llegar a sentir que odiamos, pero pase lo que pase jamás debemos desear "endurecer nuestro corazón", ¿por qué? porque finalmente quienes salimos perdiendo somos nosotros, no el otro.
ResponderEliminarComprendo cómo debes de sentirte. Es normal que tengas esos sentimientos, pero confía en que el tiempo te ayudará. Sí, quizá estés como yo, no queriendo estar un día más con ese dolor, pero poco a poco. Sí, sé que esa es la frase típica, que el tiempo es la solución. Tienes que comprometerte a para nada hablar con H. Debes de resignarte a que las cosas terminaron, y que no vas a seguir recibiendo migajas.
ResponderEliminarSaludos!
Pásate por mi blog!
Hola. Yo pasé por algo similar, endurecí mi corazón, y me fue mucho peor, y eso no le afectó en nada a la persona que más amaba. En fin, ahora soy otro, alguien renovado, y por ello, estoy en proceso de terapia psicológica, al menos una vez por semana. Vamos, la tormenta acabará. Solo tienes que abrir tus ojos y entenderlo.
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